Akinfewa, con el trofeo de campeón de la League One.

Si alguien busca la palabra ‘carisma’ en el diccionario, es posible que se encuentre con el rostro y la colosal figura de Adebayo Akinfenwa. Más de 100 kilos de delantero centro que tras 15 años de emblemática carrera en las divisiones inferiores del fútbol inglés vive ahora el mayor momento de gloria que jamás pudo soñar.

Con 38 años ha logrado ascender a Championship (la segunda división) por primera vez en su vida y en las filas del Wycombe Wanderers, un modesto club que jamás había llegado tan alto en toda su historia. Y, como postre, el Liverpool le ha invitado a formar parte de las celebraciones por el título de la Premier League.

Pero comencemos por el principio. Akinfenwa es un inglés descendiente de nigerianos, cristiano como su madre pese a la fe musulmana de su padre. Desde siempre fue un niño, luego un hombre, fuera de los cánones estéticos de la sociedad en general y del fútbol profesional en particular. Es grande, muy grande: 105 kilos en un cuerpo de unos 180 centímetros de altura. Una fisonomía que le valió el apodo de ‘La Bestia‘ y también burlas y rechazo por parte de un fútbol que tiende a renegar de quienes no lucen físicos de atleta.

“Soy diferente. No hay nadie parecido a mí en este deporte. A veces la gente me mira y siente que no es necesario encajar en unos criterios determinados. Sólo porque se diga que para jugar al baloncesto tienes que medir dos metros no significa que alguien de 1,50 no pueda jugar, al igual que alguien de 105 kilos como yo puede jugar a fútbol”, explicaba el propio futbolista hace unos meses en una entrevista al canal de Youtube sobre fútbol inglés ‘La Media Inglesa‘, en el que también dejó dicha su filosofía de vida: “No hagas las cosas para demostrar que los demás se equivocan, sino para demostrar que tú tienes razón”.