Courtois lanza un balón durante el partido contra el Alavés.

Hazard sigue lesionado y Jovic sigue en su mundo, como Bale, aunque son mundos distintos. Zidane, mientras, se apoya en el mismo mundo que dejó, aunque ahora sin Cristiano, claro. De los titulares en la final de Kiev, hace dos años, repitieron ocho de los futbolistas que se alinearon en el once en el Nuevo los Cármenes. No estaba ya Cristiano, claro, ni Keylor Navas, ambos fuera del club, y tampoco Marcelo, un titular no para todos los días.

De hecho, en su banda cabalga una promesa que era un empeño de Zidane, Mendy, certero frente al Granada. Al grupo se une circunstancialmente el emergente Fede Valverde y un pilar consolidado en la portería que más debate ha generado en los últimos años, desde la salida de Iker Casillas. Las acciones decisivas y los aplastantes números de Thibaut Courtois lo han acallado. Son, pues, los mismos más uno en la ‘familia’ de Zidane.

En Granada, el belga volvió a aparecer en los minutos sufrientes que siempre concede el Madrid, por bueno que sea su partido. El primer acto, en realidad, fue de lo mejor del curso por el control del juego ejercido. Después de un inicio muy irregular que generó pitos en la grada, Courtois se ha consolidado esta temporada hasta acariciar ya el trofeo Zamora, concedido al portero menos goleado. Tal distinción no pasaba por el Bernabéu desde el año 2008, en el que correspondió a Casillas.

El gol de Machís, en el minuto 50, dejó a Courtois sin poder mejorar su propio récord sin encajar como madridista, de 535 minutos, tan sólo por 28. Logrado esta temporada, mejoraba en un minuto el de Keylor Navas. En Granada, tebía el belga también la opción de igualar las 19 porterías a cero de Paco Buyo en la temporada 1986/87. El propio Casemiro se dirigió a Courtois en el vestuario, al finalizar el encuentro, para pedirle disculpas, puesto que la acción del tanto del Granada que impidió su doble récord se inició por un error del brasileño.

Courtois no ha olvidado las críticas que recibió a su llegada al Madrid que había dejado Zidane, en una etapa de inestabilidad deportiva, marcada por el fugaz paso de Julen Lopetegui. Fue como pasar de la gloria al purgatorio, después de haber sido nombrado el mejor arquero del Mundial de Rusia, en 2018. La situación generó ansiedad en el portero, que vio cómo alternaba la titularidad con Keylor Navas hasta que la marcha del costarricense al PSG aclaró la jerarquía.