Imagen del sorteo de los cuartos de final y las semifinales de la...

La nueva normalidad de los sorteos de la Champions, como ocurre en tantos sectores de la vida, es muy parecida a la vieja. Ahora, en lugar de haber directivos en las butacas de la sede central de la UEFA en Nyón, están cada uno en su ciudad, conectados por vídeoconferencia que a ratos funciona y a veces. Pero ahí sigue Giorgio Marchetti, el clásico hombre UEFA para asuntos de bombos y bolas, y un gran ex jugador cerca. En este caso, quien hizo de mano inocente fue Paulo Sousa (difícil reconocerle para quien le perdiera la pista tras retirarse como futbolista), un guiño a la improvisada resolución de la Champions en Lisboa.

Fueron las manos del centrocampista portugués las que dibujaron dos trayectos muy diferentes hacia la final de la Champions del 23 de agosto. Para empezar, porque en uno hay todavía ocho equipos y en el otro ya sólo restan cuatro. Todos los equipos que tienen pendiente la vuelta de octavos de final han caído en la misma parte del cuadrante, y eso incluye al Real Madrid y Barcelona, que podrían retarse a un hipotético clásico en semifinales. Más contento salió del sorteo un Atlético que evitaría cruzarse con sus dos rivales nacionales hasta una supuesta final. Conviene recordar que la vuelta de octavos de final se jugará donde correspondía y los cuartos, semifinales y final a partido único en Lisboa. En todos los casos, sin público en las gradas.

Claro que Madrid y Barça tienen todavía mucho trabajo. Los blancos deberán remontar en casa del Manchester City (1-2 en la ida) y los azulgrana acogen en el Camp Nou un duelo de riesgo ante el Nápoles reciente campeón de Copa (1-1). En caso de superar sus cruces, los de Zidane se verán las caras en cuartos de final con el ganador del Olympique Lyonnais-Juventus (1-0 en suelo francés). El Barcelona lo haría muy probablemente con el Bayern, que vapuleó al Chelsea (0-3) en Londres antes de que el mundo se detuviera. Cristiano amenaza en la lejanía al Madrid y el equipo más en forma de Europa en este tramo final de temporada reta al Barcelona, dos retos de envergadura.